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Limpieza

Esencialmente, la resistencia a la corrosión de los aceros inoxidables depende de la capa pasiva que resguarda su superficie. Dicha capa es fina, adherente, e invisible a simple vista. Se encuentra integrada por óxidos e hidróxidos (u óxidos hidratados) de cromo y hierro.

Preservar el acero inoxidable es, fundamentalmente, resguardar la capa pasiva. Y la limpieza es esencial para preservarla. Las superficies libres de depósitos y suciedad se encuentran en permanente contacto con el oxígeno y el agua, presentes en el medio ambiente que está en contacto con el material. Y el oxígeno y el agua contribuyen a crear y a resguardar las capas pasivas.

Los aceros inoxidables son materiales que pueden ser limpiados con facilidad. La eliminación de depósitos y de cultivos de micro organismos es más factible en las superficies poco rugosas de los aceros inoxidables. Es por ello que encontramos en el acero inoxidable al material más utilizado en la industria alimenticia. La propensión a la formación de depósitos en los equipamientos es siempre menor en las superficies lisas de los aceros inoxidables y esto tiene importancia en todo tipo de industria ya que entre los depósitos y el material pueden darse problemas de corrosión.

Efectivamente, los procedimientos de limpieza que necesitamos con los aceros inoxidables en nuestros hogares son diferentes de aquellos que utilizamos en operaciones industriales.

En el hogar:

La limpieza domiciliaria debe realizarse continuamente mediante los procedimientos más simples. Para ello debemos comenzar con agua y un paño suave o una esponja húmeda. Si no obtenemos los resultados esperados, podemos añadir un detergente neutro o jabón, frotando siempre con el paño suave o la esponja. De esta forma serán removidas la mayor parte de las manchas y suciedades, inclusive las marcas depositadas por los dedos.

Si la utilización de agua y detergente no es suficiente podemos utilizar alcohol, acetona y otros solventes, pero es útil evitar los solventes clorados, que pueden atacar a los aceros inoxidables.

No se recomienda la utilización de productos abrasivos (deben ser utilizados como última opción), ya que pueden provocar rayas en la superficie. Esto los hace poco recomendables desde un punto de vista estético. Además pueden originar superficies heterogéneas con cambios en el acabado del material.

Cuando las manchas o depósitos son recientes, es más fácil eliminarlos. Debido a esto, es muy importante realizar una limpieza constante de los productos fabricados con acero inoxidable. Con el transcurso de tiempo, los elementos depositados pueden reaccionar con el material. Al producirse un ataque al material (aunque este sea superficial) se modificará su aspecto inicial.

En el caso de cacerolas y ollas con restos alojados en su interior, lo mejor es utilizar agua caliente y detergentes. Luego de un tiempo de contacto, los restos se ablandan y pueden retirarse con facilidad al emplear una esponja con agua y detergente.

Las manchas provocadas por residuos de café o té pueden ser quitadas mediante soluciones alcalinas (bicarbonato de sodio o carbonato de sodio) preparadas con agua caliente.

Las superficies de inoxidable que exhiban óxido pueden ser limpiadas con ácidos, pero se recomienda prescindir de la utilización de ácidos agresivos, fundamentalmente sobre algún elemento de acero común galvanizado.

Frecuentemente tenemos en nuestros hogares ciertos productos ácidos menos agresivos que pueden ser utilizados en la limpieza de óxido, como por ejemplo el vinagre y el jugo exprimido de un limón. Asimismo, el vinagre (en la proporción de una parte de vinagre con tres de agua) puede ser utilizado para remover cal del inoxidable que en ocasiones puede estar presente debido a trabajos de construcción realizados. Ya sea que utilicemos vinagre, limón, o soluciones alcalinas, siempre es recomendable finalizar la limpieza con agua y luego secar. Por otro lado, secar el inoxidable luego de la limpieza es recomendable en cualquier caso.

Tampoco es recomendable utilizar limpiadores que posean cloruros o hipocloritos. Si el uso de estos agentes de limpieza no puede evitarse, se sugiere utilizar abundante agua a fin de descartar totalmente esos iones. Por otra parte, no deben emplearse sobre el acero inoxidable los productos que se utilizan para limpiar plata.

Asimismo, nunca se deberá utilizar esponjas de acero común. Estas esponjas contaminarían al acero inoxidable al depositar partículas de acero común sobre su superficie.

Para los materiales con acabados esmerilados, independientemente del producto de limpieza utilizado, se debe limpiar con una esponja o un paño húmedo respetando la orientación del esmerilado.

En la industria:

Las formas de limpieza pueden diferir según la industria donde se realice. La elección de un determinado procedimiento depende del grado de limpieza necesario, el tipo de elemento que será removido y los costos de la operación de limpieza.

Entre los distintos modos de limpieza hallados en la industria, podemos encontrar la limpieza alcalina, muy utilizada para remover aceites y grasas.

Para este modo de limpieza la temperatura y la agitación son trascendentes. Las emulsiones de solventes orgánicos en soluciones acuosas con jabones u otros emulsificadores (elementos que incrementan la dispersión de un líquido en otro) pueden ser utilizadas en la eliminación de lubricantes.

Como solventes más frecuentes, podemos mencionar los hidrocarburos alifáticos y los hidrocarburos clorados. Con estos compuestos, habitualmente se utilizan temperaturas un poco superiores a la de ambiente. Es recomendable no utilizar solventes clorados en áreas cerradas o en áreas que tienen intersticios, debido al riesgo de corrosión por picado o por rendijas.

Frecuentemente, se puede realizar una limpieza con vapores de solventes clorados volátiles para eliminar grasas y aceites. Deben tomarse los recaudos necesarios para evitar que haya agua en el estancada en el material a limpiar, debido a que entre dicha agua y el solvente clorado podrían generar ácido clorhídrico, el cual es un agente muy agresivo para los aceros inoxidables.

Nuevamente recordamos que los solventes clorados no se son recomendados en regiones cerradas o que contengan intersticios.

Para áreas donde el acceso resulta dificultoso, se puede practicar la limpieza a través de ultrasonido con detergentes o solventes. Sonidos de alta frecuencia generan la cavitación y micro agitación de estos fluidos.

A fin de eliminar óxidos y contaminaciones en los aceros inoxidables, se utilizan las limpiezas ácidas. Es recomendable que luego de esta operación de limpieza se realice un tratamiento de neutralización y un enjuague con abundante agua.